Turismo en Brasil

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Club Med Trancoso, Brasil

La madrugada del domingo nos encontró en Ezeiza, lugar desde donde un charter directo nos llevaría hasta Porto Seguro. Ya en la fila del Check In, no podíamos dejar de observar la diversidad de gente que viajaría con nosotros; desde parejas jóvenes con niños pequeños, pasando por el típico deportista con sus raquetas de tenis, palos de golf o tabla de surf, hasta un grupo de cuarenta personas que viajaba para festejar el cumpleaños de uno de ellos en el resort. En un principio toda esta gente nos era desconocida, al final del viaje no sólo dejaron de serlo, si no que muchos se convirtieron en amigos.

Luego de un vuelo relativamente corto (3hs 30min) llegamos a Porto Seguro, donde se encontraban los famosos GOs (Gentiles Organizadores), esperándonos para subirnos a los micros que en 45 minutos nos trasladarían hasta el complejo. Ya en el Club Med pudimos ver al resto de la gente que nos acompañaría en nuestra semana: brasileros, europeos y por supuesto todos los argentinos que recién habíamos descendido del avión. En el hall de recepción nos esperaban el resto de GOs dándonos la bienvenida con jugos naturales, agua mineral y una energía brasilera muy contagiosa. Nos guiaron hasta nuestros respectivos bungalows, donde ya se encontraban los equipajes. Descubrimos que no sólo el paisaje era maravilloso, también lo eran sus habitaciones cómodas, luminosas y con una impecable vista al bosque. Las camas con respaldos altos, los placards con puertas de caña y los espejos con relieves de caracoles marinos le daban un toque tropical al lugar. El resto de la habitación cuenta con todo lo que uno pueda necesitar para una semana de playa y aún más: caja fuerte, frigobar y TV por cable con un canal interno para la programación diaria del Club.

El Club Med de Trancoso se encuentra a sólo 15’ del pueblo que le da nombre, y se puede llegar tanto en auto –que se puede solicitar desde la recepción- como caminando por la playa durante una hora bordeando el mar. El complejo se caracteriza por estar construido sobre un acantilado, rodeado de vegetación autóctona y con un mar claro y cálido siempre a la vista. Es un lugar en el que se conjugan perfectamente el relax de los deportes, y es perfecto para ir en pareja como con amigos o familia.

Luego de acomodarnos en la habitación fuimos a almorzar. Un amplio restaurant con un buffet digno de un cinco estrellas nos esperaba: una fiesta para todo el que guste del buen comer, es decir, nuestro caso. El buffet es self service y se puede encontrar una impresionante variedad de platos fríos y calientes. Todo está organizado y hay sectores para cada tipo de comida. Por un lado se encuentran las ensaladas, luego las frituras y un poco más allá los pescados. También hay pastas, carnes, arroces y como si esto fuera poco, fiambres de excelente calidad con panes de todos los gustos y colores. Así empieza lo que termina en una mesa enorme de postres (también fríos y calientes) que ofrece desde frutas naturales hasta una mouse de maracuyá con la que todavía soñamos.

Cuando terminamos el pequeño banquete qué mejor que descansar en las reposeras de la pileta, desde ahí se puede disfrutar de una vista paradisíaca de la playa. Luego de este obligado descanso digestivo fuimos a recorrer las instalaciones deportivas del Med, empezando por las infaltables hard court, canchas de tenis rápidas, donde se realizan torneos durante toda la semana; seguimos por el campo donde se realiza arco y flecha; continuamos en la cancha de vóley de arena y terminamos en las canchas de fútbol y básquet. El circuito deportivo es de lo más completo y las actividades acuáticas no se quedan atrás: se puede practicar vela y kayak con profesores que le enseñarán la técnica a los principiantes.

Un punto aparte merece el golf. Para los amantes de este deporte, el court es soñado, "Una de las mejores canchas de América Latina", según nos relataron varios jugadores. Se encuentra en el complejo Terravista, que está frente al mar y que fue construido preservando las características naturales del lugar. El área total es de 70 hectáreas y cuenta con 18 hoyos de los cuales 9 tienen una espléndida vista a la playa y los otros 9 al bosque. El lugar también tiene un bar, una tienda, vestuarios, alquiler de equipos y clínicas grupales o individuales de golf.

Suficiente para el primer día de recorrido, decidimos acostarnos temprano para disfrutar al día siguiente nuestro primer día de playa.

Comenzamos la mañana del lunes con un completo desayuno: jugos naturales, frutas, cereales, panes y huevo revuelto y panceta para los que no tenemos problemas de colesterol. Tiempo más tarde, comenzamos el descenso a la playa. Para llegar es necesario bajar por un caminito de escalones de madera que no toma más de cinco minutos. Para los que no quieran hacerlo a pie, pueden tomar las camionetas que ofrece el complejo tanto para bajar como para subir. Como todas las playas del norte de Brasil, la playa de Trancoso es una belleza: aguas claras y cálidas con arenas blancas que invitan a largas caminatas, donde se puede apreciar muy bien la enormidad del acantilado y su maravillosa vegetación. El bar sobre la playa está abierto hasta tarde y no se cansa de servir caipiroshkas y sucos naturales. Todos los días, a las 11:30, los GOs dan clases de baile, un día de Forrpi (típico baile de Brasil) otro día de Axé, y así van variando.

Los GOs son un grupo de jóvenes de entre 18 y 30 años, que se ocupan de realizar las más variadas actividades para que todo siempre sea diversión. Durante el día organizan actividades deportivas, juegos y cuidan a los niños en el Mini Club. Por las noches son los que actúan en el show que se realiza en el teatro todos los días. A su vez, son las personas que siempre están a disposición ya sea para solucionar algún problema, entretenerlo, o hasta jugar un partido de cartas si falta un compañero.

Luego de almorzar, las opciones para la tarde son de lo más variadas: hay un quienes entrenan algún deporte, quienes de inclinan por ir al gimnasio y quienes prefieren tomar clases de cuanto tipo exista: yoga, streching, aero box o gimnasia localizada, entre otras. También están los más vagos y los que solamente fueron a relajarse, estos van directo a la enorme pileta, dónde también se pueden tomar clases de aqua gym todos los días.

Existe también, como no podía ser de otra manera, un Spa decorado en madera, caña y colores claros, con una Sala Zen para relajarse después de un día de deportes, o simplemente para mirarse un rato. Aquí uno puede escoger entre una variedad de tratamientos corporales o faciales, como balneoterapia marina en un hidromasaje, el clásico sauna para eliminar toxinas, masajes descontracturantes y relajantes o reflexología, entre otras opciones.

Hasta ahora pareciera que las actividades fueron sólo para adultos, pero no es así. El Club Med resulta un lugar elegido por muchas familias y por tal motivo tienen organizado un Mini Club Med para niños con mini canchas de golf, piscina, juegos y juguetes, donde los GOs especializados realizan actividades acorde a las diferentes edades de los chicos.

La noche también es muy divertida y todas son temáticas: hay noches francesas, italianas, japonesas y hasta "retro" y "safari".

Todos los GOs se encuentran vestidos con los colores respectivos de la consigna y por supuesto los chefs preparan platos acorde al país que toque. La cena es un ritual con comidas de todo tipo y aún más elaboradas que las del mediodía. Los amantes del pescado van a estar contentos ya que cada noche pueden encontrar como mínimo tres opciones diferentes, así como moluscos en ensaladas, fritos o a la plancha. También un "plato del chef" que sorprende todos los días. Una recomendación para lo más golosos: torta de coca y chocolate y los clásicos brigadeiros la noche brasilera.

Luego de cenar, el mejor plan es ir al bar principal, donde mientras uno se sienta puede ver –y el que quiera, participar- del show de baile que todas las noches realizan los GOs, mientras uno elige tomar un trago, un café o cualquier otra infusión. Los que desean mayor tranquilidad pueden ir al mirador que se encuentra al margen del acantilado y acostarse en reposeras acolchonadas bajo la luz de la luna a observar la playa y escuchar el ruido de las olas romper sobre la costa.

Así transcurrieron los días: pileta, playa y deportes por la mañana, teatro y Night Club por las noches. Definitivamente Club Med superó nuestras expectativas. Siempre hay algo para hacer y es casi imposible aburrirse en ese lugar, todo está pensado para que cada tipo de personalidad tenga su diversión: desde el fanático de los deportes, hasta los que prefieren un lugar tranquilo para descansar o los que vienen a realizar convenciones.

Para los que se hayan tentado y estén pensando en armar en el equipaje… en Trancoso, Brasil - Club Med los espera.